Como de costumbre hay cameos sorprendentes, incluso de importantes estrellas de Hollywood, aunque yo ya lo sabía porque me lo destripó un anormal ansioso en twitter, y eso que intenté evitar spoilers viéndola enseguida. En este sentido, la maniobra de Santiago Segura de no hacer publicidad antes del estreno redunda en beneficio del espectador, pues es recomendable no saber nada al entrar en la sala y dejarse sorprender por la película. Y si bien la sensación final que deja este Torrente 6 es bastante satisfactoria, queda el poso de que quizá la haya hecho muy deprisa para no despegarse de la actualidad, ya que el guión en su conjunto podría haber resultado mejor. De todas formas, si la ve Pedro Sanchez no le hará mucha gracia, aunque ya se lo habrán contado sus espías habituales que salen aquí: el Gran Wyoming, Jordi Evole, Gonzalo Miró, etc. Eché de menos la presencia de Buenafuente y Silvia Abril como la familia de domingueros, pero quizá ya no quieran verse relacionados con este humor de cuñaos, como la catalogaron con desdén en la SER -y que en venganza por no poder verla en pase de prensa fueron de los que se dedicaron a destripar los cameos-. A quien tampoco creo que veamos nunca más por aquí es a gente como Máximo Pradera -demasiado radicalizado-, ni a Torbe, al que sus problemas con la justicia sin duda le han pasado factura. Lo que no me cuadra mucho es que a Torrente Presidente la patrocine Netflix; no han logrado hacerle pasar por el aro a Segura e incrustar en ella su inevitable agenda woke, por lo que cuando la emitan en verano ya me imagino los cartelitos del principio, avisando a su sensible audiencia de las burradas tan políticamente incorrectas que les esperan...
Criticoll

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