lunes, 23 de marzo de 2026

Torrente Presidente

 

Torrente Presidente es una película que Santiago Segura estaba obligado a rodar, habida cuenta de los esperpénticos derroteros que ha tomado la vida política en nuestro país -iba a poner España, pero me tildarían de facha-. La película empieza muy bien, recuperando la esencia torrentiana al situar al protagonista y sus amigos en el bar de siempre de Antoñito-Cañita Brava. Así, le vemos junto a Manolito, Torrelavega, Cuco -¡de nuevo Gabino Diego!-  incluso el gran Fernando Esteso como Cuadrado, una intervención filmada poco antes de fallecer. Allí será descubierto por unos cazatalentos del partido NOX, quienes, tras escuchar sus peculiares puntos de vista sobre la actualidad, le ficharán para animar sus mitines, sin saber la insensatez que acaban de cometer... 

Este primer tercio del film tiene chistes muy buenos, con hilarantes alusiones a frases y situaciones reales y donde se atiza a todo el espectro político; un oasis en el subvencionado y teledirigido cine español de hoy. Con una secuencia descacharrante -el debate televisivo y sus prolegómenos- que no deja títere con cabeza y destinada a permanecer en el imaginario colectivo entre lo mejor de toda la saga torrentiana. Pero tras este memorable highlight la película poco a poco va perdiendo fuelle, las risas se espacian y la trama va derivando por vericuetos menos interesantes, con las inevitables persecuciones de coche y escenas de acción y el puro fan service de recuperar viejos personajes de la franquicia.

Como de costumbre hay cameos sorprendentes, incluso de importantes estrellas de Hollywood, aunque yo ya lo sabía porque me lo destripó un anormal ansioso en twitter, y eso que intenté evitar spoilers viéndola enseguida. En este sentido, la maniobra de Santiago Segura de no hacer publicidad antes del estreno redunda en beneficio del espectador, pues es recomendable no saber nada al entrar en la sala y dejarse sorprender por la película. Y si bien la sensación final que deja este Torrente 6 es bastante satisfactoria, queda el poso de que quizá la haya hecho muy deprisa para no despegarse de la actualidad, ya que el guión en su conjunto podría haber resultado mejor. De todas formas, si la ve Pedro Sanchez no le hará mucha gracia, aunque ya se lo habrán contado sus espías habituales que salen aquí: el Gran Wyoming, Jordi Evole, Gonzalo Miró, etc. Eché de menos la presencia de Buenafuente y Silvia Abril como la familia de domingueros, pero quizá ya no quieran verse relacionados con este humor de cuñaos, como la catalogaron con desdén en la SER -y que en venganza por no poder verla en pase de prensa fueron de los que se dedicaron a destripar los cameos-. A quien tampoco creo que veamos nunca más por aquí es a gente como Máximo Pradera -demasiado radicalizado-, ni a Torbe, al que sus problemas con la justicia sin duda le han pasado factura. Lo que no me cuadra mucho es que a Torrente Presidente la patrocine Netflix; no han logrado hacerle pasar por el aro a Segura e incrustar en ella su inevitable agenda woke, por lo que cuando la emitan en verano ya me imagino los cartelitos del principio, avisando a su sensible audiencia de las burradas tan políticamente incorrectas que les esperan...

Criticoll

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